
"¡Hi ho, Silver! (Arre Plata, palabras del Llanero Solitario, antigua serie de televisión estadounidense)"
Esas son palabras que expresan satisfacción. Los chicos malos están en la cárcel. Ganaron los chicos buenos. El sol se pone. Todos están felices. Bueno, casi todos. Al final del día el héroe es todavía el Llanero SOLITARIO.
¿Alguna vez se sintió como el Llanero SOLITARIO? Usted salvó a la oficina de cierto riesgo. Usted llegó con el guante de su hijo justo momentos antes de que él entrara en el campo de juego. Usted hizo feliz a todo el mundo. Debería sentirse como un héroe. Pero a menudo, cuando el sol se pone, surgen los sentimientos de soledad. Como el Llanero Solitario, a veces nuestros días terminan en la compañía de un amigo fiel de cuatro patas. ¿Puede Dios ayudarme a encontrar verdadera compañía?
Imagínese cómo debió haberse sentido Adán cuando él era el único humano sobre el planeta. ¡Hablando de soledad! Pero Dios vio la profunda necesidad que tenía Adán de tener compañía. Entonces por el poder de la mano creadora de Dios, Eva llegó a su vida. Ella era perfecta para él.
¡Si sólo Dios tuviera una bala de plata como esa para nosotros!
¡Sin el pecado, nuestra soledad se desvanecería tan rápido como apareció la compañía de Adán! Pero el pecado es real. Lo vemos en todos los demás. Lo vemos en nosotros mismos. Y cuando vemos el pecado, la soledad se hace evidente.
Escuche a estas palabras de un hombre para quien no era extraña la soledad. Mientras estaba injustamente en prisión, el apóstol Pablo dijo: "prosigo por ver si logro asir aquello para lo cual fui también asido por Cristo Jesús" (Filipenses 3:12).
Más que un amigo que le dice a usted que "salga" y encuentre a alguien, estas palabras le dicen que Jesús bajó aquí y lo encontró a usted. Él lo asió a usted para que pudiera "[proseguir] a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús" (Filipenses 3:14).
La bala de plata de compañía es verse a usted mismo como un compañero de Cristo. El amor de él perdona su pecado y crea una relación con usted diferente a cualquier otra. A través de la fe en Jesús usted nunca está solo.
¿Ha estado usted ocultando sus sentimientos de soledad detrás de la máscara del heroísmo? Es tiempo de quitarse la máscara. Mire a Jesús. Vea quién es usted realmente - un perdonado, un receptor del gran premio de vida eterna en el cielo. Entonces, venga a visitarnos. Quitemos juntos nuestras máscaras y aprendamos más acerca de Jesús, nuestro héroe verdadero, el único que nos salva.