
No, no soy la madre que aparece en las noticias de la noche la cual fue arrestada por maltratar terriblemente a su hijo. Pero a veces me irrito cuando mi bebé me obliga a levantarme cuatro veces en una sola noche - cuando mi hijito hace una pataleta en la tienda de abarrotes - cuando mi pequeño de forma desafiante quebranta el silencio.
No, no soy el ejecutivo de alto perfil que está bajo investigación por desfalcar millones del fondo de pensiones de su empresa. Pero tampoco soy el filántropo que dona millones a un hospital de niños. Fácilmente me irrito con mis compañeros de trabajo que constantemente me piden que compre barras de dulce para apoyar al equipo de fútbol de sus hijos. Admito que envidio al último ganador de lotería de nuestro estado.
¿Qué anda mal conmigo? Hojeo los más recientes libros de "auto ayuda" en la librería y leo artículos de "autoestima" en las revistas y, sin embargo, no me siento como la "buena" persona que quiero ser.
Amigo ¿está golpeándolo su conciencia? A menudo tratamos de silenciar esa voz de "correcto" e "incorrecto" porque nos condena por no llenar las expectativas de Dios. ¡Se supone que debemos ser tan buenos como Dios! Pero no somos buenos… no suficientemente buenos para Dios.
La verdad es que toda la gente falla en vivir vidas perfectas. Infortunadamente, las fallas de todos los demás no me excusan por enojarme, por ser codicioso, por fallar en guardar todos los mandamientos de Dios. Por fortuna, Dios ha amado tanto a toda la gente, que envió a su Hijo, Jesús, para salvarnos del castigo que merecemos por nuestras culpas.
¿Cómo nos salvó Jesús? A lo largo de su vida, Jesús obedeció de manera perfecta cada uno de los mandamientos de su Padre. A pesar de llevar una vida absolutamente inocente, Jesús fue matado en una cruz, donde Dios castigó a su Hijo por nuestros pecados. Jesús sufrió la muerte que merecíamos por nuestra desobediencia. Asombrosamente, Dios ahora nos considera "perfectos" gracias a que Jesús vivió de manera perfecta como nuestro sustituto. Dios misericordiosamente nos declara "perdonados", porque Jesús murió como nuestro sustituto.
La Biblia nos dice: "Si nuestro corazón nos reprende" - si sentimos que no somos tan buenos como deberíamos ser - "Mayor que nuestro corazón es Dios y él sabe todas las cosas". Dios sabe que "[Jesucristo] puso su vida por nosotros". Dios sabe que él cambió la bondad de Jesús por nuestra característica de no ser suficientemente buenos. Dios sabe que él puso a Jesús a morir para darnos vida… vida que durará para siempre. Ahora, cuando nuestros errores nos hacen sentir mal, podemos volvernos a Dios, quien nos asegura que por medio de Jesús somos perdonados y perfectos.