
¿No sería maravilloso tener más confianza para que no nos molestaran las preocupaciones, para que no nos disgustaran los problemas y para que el futuro no nos asustara?
Quizás usted se considera una persona “segura de sí misma”, pero hasta la persona más segura puede hacerse estas preguntas:
“¿Existe Dios? ¿Cómo es él?”
“¿Tendré que afrontarlo algún día?”
“¿Existe el cielo? ¿Cómo puedo estar seguro de que llegaré allí?”
El preguntarse acerca de dichas cosas dificulta el tener confianza en sí mismo. Esto aun empeora cuando nuestra conciencia nos recuerda que no estamos “bien” con Dios y que caemos bajo su juicio por nuestros pecados. ¡Ciertamente esto no nos da la confianza que necesitamos!
Dios nos da las respuestas a las preguntas más difíciles. Nos las hace saber a través de la Biblia. Claramente nos recalca la verdad de que somos pecadores y que no merecemos estar en el cielo con él, pero nos ha rescatado de esta sentencia de muerte al enviar a su Hijo Jesús a morir por nuestros pecados. Jesús pagó nuestro castigo del pecado cuando murió en nuestro lugar. Al celebrar la Semana Santa y el Domingo de Pascua en este mes, nos regocijamos en Jesús quien resucitó de entre los muertos para darnos la absoluta confianza de que por la fe en él viviremos con Dios para siempre.
Ahora bien, ¿cuáles son las respuestas en las que podemos confiar? ¡Dios ciertamente existe! Y nos ama tanto que envió a un Salvador para morir por nuestros pecados. Tenemos la seguridad de que un lugar en el cielo nos pertenece, gracias a Jesús. La Biblia dice: “Bendito el hombre que confía en el Señor, y pone confianza en él” (Jeremías 17:7). Otro versículo de la Biblia, hablando acerca del cielo, nos dice: “Pero de una cosa estoy seguro: he de ver la bondad del Señor en esta tierra de los vivientes” (Salmo 27:13).
Siempre podremos confiar en nuestra relación con Dios porque tenemos un Salvador quien tomó nuestro lugar bajo el juicio de Dios por nuestros pecados. Él fue sentenciado a la muerte que nosotros merecíamos. Murió, pero también resucitó de entre los muertos. Gloriosamente, nuestro Salvador vive para asegurarnos que vivamos para siempre. ¡Podemos confiar totalmente en esto porque es la verdad de Dios!
¿Le gustaría tener más confianza? Lo invitamos a venir y a aprender más acerca de la confianza que puede obtener en Jesús.