
¿Ha visto usted últimamente los titulares de los periódicos y las historias más destacadas en los noticieros de la noche? Éstos realmente no cambian mucho con el pasar de los años. Se vierte abundante tinta para escribir acerca de guerras, asesinatos, violaciones y otras formas violentas de crimen. Nuestros ojos ven tornados, inundaciones, huracanes y terremotos que se manifiestan ante nosotros en las ondas del aire. A menudo la vida puede lucir bastante desolada en muchos lugares del mundo.
Pero los problemas no están solamente en otras partes del mundo. A veces el daño, el dolor y las tragedias, sobre las cuales a menudo leemos o escuchamos, realmente invaden nuestras propias vidas personales. Estar en el lado receptor puede llevarnos a hablar sin consideración y con frustración:
"¿Por qué son tan poco amistosos mis vecinos? Es casi como si ellos se comieran un limón todas las mañanas".
"Mi matrimonio ha caído en una rutina desde hace meses y parece que no hay esperanza de que cambie. A veces desearía nunca haber caminado por ese pasillo".
"¿Por qué mi madre tenía que desarrollar cáncer? Ella ha sido una maniática de lo saludable durante toda su vida. No me parece justo".
"¡Los niños están volviéndome loco! ¡Parece como si hubiera perdido completamente el control!".
"Estoy tan solo que algunos días honestamente siento que soy el único ser que queda en el mundo".
La vida tiene sus problemas. Cada uno de nosotros tiene sus problemas. Muerte, enfermedad, compromisos incumplidos y relaciones rotas - ¿alguna vez se cansa de las malas noticias? Eso puede llevarnos a preguntar: "¿Existe una solución?"
¡Sí, existe! Ésta comienza con Dios quien nos ayuda a entender que todos los problemas de la vida son realmente un síntoma del gran problema del pecado.
Las fantásticas noticias son que Dios nos da sin ningún costo la solución completa a ese problema del pecado. Después de vivir y morir por nosotros, Jesús resucitó el Domingo de Pascua. ¡Él es la solución! Dios nos dice que él "nos hizo renacer para una esperanza viva, por la resurrección de Jesucristo de los muertos" (1 Pedro 1:3).
¿Cansado de las malas noticias? Venga y entérese de las buenas noticias de que Dios soluciona los problemas de la vida. Estas noticias nunca perderán vigencia.