
Siempre es lo mismo: la batalla por la mañana para persuadir a mi hija de dieciséis años a que salga de la ducha en menos de una hora. La esfuerzo para alimentar, vestir, cambiarle el pañal a mi hijo de siete meses. El luchar con miles de otros vehículos que quieren llegar temprano al trabajo. La fatiga mental que conlleva tratar de entender por qué hay papeles de divorcio en la guantera que deben ser firmados el viernes. Las guerras en todo el mundo que cubren diariamente los boletines informativos de la radio. ¡Siempre lo mismo!
Al estacionarse en el parqueo número 21, cinco minutos tarde para el trabajo, la etiqueta adhesiva en el Chevrolet del parqueo 20 le llama la atención, igual que otras mañanas: “Sin Jesús no hay paz; Conoce a Jesús conoce la paz.” Se burló dentro de sí y luego gritó fuertemente: “¡A quién le importa!” Suena muy parecido a lo que diría su hija adolescente.
A pesar de todo el ruido que dificulta el tener paz, Jesús promete: “La paz les dejo; mi paz les doy. Yo no se la doy a ustedes como la da el mundo. No se angustien ni se acobarden” (Juan 14:27).
La paz de Jesús no calma el llorar del bebé. La paz de Jesús no garantiza un rápido viaje matutino de la casa a su trabajo. La paz de Jesús no hará que todos sus problemas y los conflictos del mundo se desvanezcan.
Jesús promete una paz que calmará su corazón. El saber que Jesús vino al mundo para reparar la relación destruida con Dios, trae paz a un alma turbada. El saber que Jesús vino a abrir de par en par las puertas del cielo, trae la verdadera paz a las mentes confundidas que buscan una respuesta, y saber que Jesús está esperando para darte la bienvenida a su eterno hogar donde no habrá más “ruido”, hace que todos las dificultades de la vida se tornen más llevaderas.
Nos gustaría hablar con usted acerca de la paz de Jesús y lo que significa en nuestra vida. Ofrecemos clases para darle esa oportunidad. Puede participar en conversaciones con uno de nuestros pastores o con uno de los miembros de nuestra iglesia. Por favor, acepte nuestra invitación a aprender más sobre las promesas de Jesús: “La paz les dejo; mi paz les doy”.