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¿Por qué es tan importante que Jesús murió y resucitó de la muerte?

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“No quiero morir; quiero seguir viviendo.”

Un hombre al que yo apenas llevaba 25 minutos de conocer dijo estas palabras mientras volábamos sobre el caribe entre Puerto Rico y Antigua. Nos encontrábamos en medio de una terrible tormenta eléctrica. Diez segundos antes de que él dijo esto, nuestro avión perdió todo el poder eléctrico y empezó de repente a bajar hacia la extensa profundidad azul del agua que se encontraba bajo nosotros. Afortunadamente, el avión recobró el poder eléctrico después de tan sólo unos segundos agonizantes, y rápidamente volvimos a la altitud correcta.

“La muerte me asusta”, prosiguió el hombre, “porque no sé nada acerca de ella. Sólo sé como vivir”.

El elegir entre algo de lo que no tenemos la menor idea y algo de lo que conocemos es una decisión fácil. Casi todos se sienten más confiados con lo que les es familiar. Es por eso que este hombre no fue la primera persona en expresarse de esta manera y, seguramente, no será el último. ¿Quién se puede sentir más confiado de morir que de vivir siendo que sólo conocemos acerca de la vida y no de la muerte?

Jesús nunca había muerto tampoco. Pero mientras él colgaba de la cruz, sabía qué estaba por venir. De hecho, él había dicho a sus seguidores el día anterior que “¡Precisamente para afrontar [la muerte] he venido!” (Juan 12:27).

Jesús escogió morir y lo hizo teniendo a usted en su mente. Jesús escogió morir para probar a usted y a aquellos que le siguen que no hay razón para temer a la muerte.

Si el piloto de nuestro avión hubiera garantizado a los pasajeros antes del vuelo que aterrizaríamos seguramente, que él había volado a través de peores tormentas sin ningún problema, que los generadores de energía del avión evitarían que cualquier pérdida de energía nos afectara, hubiéramos estado más tranquilos durante la tormenta.

Jesús nos ofrece una mejor garantía cuando nos dice que no debemos temer de la muerte y él lo probó al vivir – después de morir. El cadáver sin muerte de Jesús fue colocado en la tumba el viernes por la tarde, pero él resucitó de la muerte tres días después.

Cuando usted sigue a Jesús, el miedo a la muerte desparece. El Jesús viviente le da la seguridad de que su tumba quedará vacía, al igual que la de él. El dice a todos sus discípulos: “Porque yo vivo, ustedes también vivirán” (Juan 14:19).

La muerte y resurrección de Jesús es importante porque garantiza a sus creyentes que ellos también se levantarán de la muerte y vivirán eternamente.