
En el día de acción de gracias, mi mamá fue a checar el pavo que se había estado cocinando todo el día en el "slow cooker", es decir, ese aparato eléctrico que te permite cocinar los alimentos lentamente. Al momento de levantar la tapa un grito de terror llenó la casa. El tío Roberto había desconectado el "slow cooker" horas antes para poder conectar el aparato en que él estaba preparando su famoso soufflé de piloncillo.
Los ojos de mi mamá se llenaron de lágrimas. "¡Está arruinada mi cena!" gritó ella en desesperación. Pero mi papá le dijo: "Cariño, estoy seguro que estará lo suficientemente bien para comer." Sin embargo, el pavo medio cocido no estaba lo suficientemente bien ni seguro para comer.
En nuestra vida probablemente escuchamos o decimos con frecuencia esas palabras. "Pues, el césped luce lo suficientemente bien. Puedo esperar otro par de días más para podarlo." "La casa no está tan sucia, está lo suficientemente bien por ahora." "Mi trabajo fue hecho lo suficientemente bien por hoy. ¡Es hora de ir a casa!"
¿Qué tal cuando sea la hora de dejar esta vida? ¿Estamos seguros de que vamos a nuestro hogar en el cielo? ¿Somos lo suficientemente buenos?
Tenemos que confesar que muchas veces nos contentamos con ser solamente "lo suficientemente buenos". Sin embargo, Dios no se conforma con nada menos que la perfección. Jesús dice: "Sean perfectos, así como su Padre celestial es perfecto" (Mateo 5:48).
Entonces, ¿somos lo suficientemente buenos para ir al cielo?
Dios quita la "tapa" de nuestros corazones y nos dice lo que ve. "Las intenciones del ser humano son perversas desde su juventud" (Génesis 8:21). Aun si tratamos diligentemente de ser amables, buenos y perfectos, aun así fallamos. "Todos han pecado y están privados de la gloria de Dios" (Romanos 3:23).
Entonces, ¿qué pasará con nosotros ahora? ¿Se ha perdido nuestra esperanza de vivir por siempre en el cielo con Dios?
Gracias a Jesucristo nuestro Salvador, la respuesta es "no". Tenemos esperanza porque Jesús ha perdonado nuestros pecados al morir en la cruz y nos declara inocentes al resucitar de la muerte. Por lo que Jesús ha hecho, cada vez que Dios nos mira, él ve: "santos, intachables e irreprochables delante de él" (Colosenses 1:22).
¿Eres lo suficientemente bueno para ir al cielo? Jesús no sólo nos hizo lo suficientemente buenos sino que ¡nos hizo perfectos! Por medio de la fe usted recibe "la dádiva de Dios [que] es la vida eterna en Cristo Jesús, Señor nuestro" (Romanos 6:23).