
La navidad es una época de búsqueda. La gente va de una tienda a otra en busca de algún regalo en particular. Cuando finalmente encuentra ese regalo especial, siente alivio y satisfacción.
¿Qué está buscando usted en esta temporada navideña? Muchos de nosotros pasamos una gran cantidad de tiempo buscando sin encontrar nada. Buscamos la paz en nuestra vida, pero las presiones del trabajo y el estrés de nuestras relaciones familiares nos traen tensión e inquietud. Buscamos la explicación del por qué nuestras vidas han tomado esta dirección, pero sólo quedamos con más dudas. Buscamos la felicidad, pero sólo encontramos tristeza. Nos preguntamos: “¿Cuál es el propósito de la vida? ¿Qué he logrado hasta ahora en mi vida?” Y nos quedamos buscando las respuestas.
Todas las preguntas de la vida realmente provienen de una sola pregunta. Aquellos que han encontrado la respuesta a esta pregunta también tienen las respuestas a las preguntas sobre cómo alcanzar la paz, entendimiento y felicidad. Esta pregunta puede ser más común en esta temporada del año que en cualquier otra. Si su vida necesita significado, paz, entendimiento y felicidad, entonces usted primero necesita preguntarse: “¿Dónde puedo encontrar a Dios?”
Hace mucho tiempo, unos obreros comunes, o sea, unos pastores de ovejas, recibieron la respuesta a esa pregunta. A estos pastores se les dijo que el Salvador del mundo había nacido en el pequeño pueblo de Belén. Pero, ¿era cierto? Ellos fueron a investigar, y sí, ¡encontraron a Dios!
“Cuando los ángeles se fueron al cielo, los pastores se dijeron unos a otros: ‘Vamos a Belén, a ver esto que ha pasado y que el Señor nos ha dado a conocer’. Así que fueron de prisa y encontraron a María y José, y al niño que estaba acostado en el pesebre” (Lucas 2:15,16).
¿Dónde podemos encontrar a Dios? La palabra de Dios nos lleva de vuelta a Belén donde nos reunimos con los pastores a admirar al Hijo de Dios quien tomó nuestra naturaleza humana y nació en este mundo. Él vino para buscar y salvar a todos nosotros que habíamos perdido nuestra conexión con Dios. Vino para darnos la respuesta que buscábamos con el fin de que encontráramos a Dios. Encontramos a Dios a través de él porque él es el Salvador que nos abrió el camino a la vida con Dios.
No hay que buscar más. Jesús es la respuesta.